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futuro tecnológico

10 reflexiones sobre el futuro.

Hoy te proponemos 10 reflexiones sobre el futuro que se nos viene y de manera inminente.Todo el mundo habla de la enorme transformación tecnológica, económica y social que se avecina con el auge de los Robots y la Inteligencia Artificial, pero lo cierto es que nadie sabe a ciencia cierta cuál será el alcance de esta y mucho menos los problemas que tendremos que afrontar en el futuro y las soluciones que tendremos que aplicar.

Y yo menos que nadie.

Aun así, voy a aventurarme con 10 reflexiones sobre el futuro que les espera a nuestros hijos.

LA PREGUNTA NO ES SI UN ROBOT ME QUITARÁ EL TRABAJO, SINO CUANDO LO HARÁ.

La nueva tecnología (Robots, Inteligencia Artificial) no va a substituir solamente a aquellos trabajos de poco valor añadido, repetitivos y fácilmente automatizables, como ha sido hasta ahora. Ese es el primer error que oigo a mucha gente. La principal diferencia con anteriores revoluciones tecnológicas es que la que viene va a substituir también a muchos de los trabajadores intelectuales altamente cualificados, que hasta ahora consideramos insustituibles (abogados, analistas de bolsa, médicos, periodistas, traductores, pilotos de avión, taxistas, profesores de universidad,…)

Ningún puesto de trabajo está a salvo, es solo cuestión de tiempo.

LA SOCIEDAD SE DIVIDIRÁ ENTRE LOS QUE TRABAJAN Y LOS QUE NO.

Los conceptos de jubilación, paro, subsidio de desempleo, seguridad social y demás… dejarán de tener sentido. Solo tendremos dos grupos sociales, aquellos que mantienen su trabajo (mientras la tecnología no los substituya) y quienes ya no lo tienen ni lo van a volver a tener.

Un primer grupo decreciente a medida que la tecnología avance, y un segundo grupo creciente no solo por la substitución efectiva del puesto de trabajo por la tecnología, sino por la propia evolución de la pirámide demográfica (además del aumento de la esperanza de vida).

En anteriores revoluciones tecnológicas a lo largo de la historia, un avance generaba un aumento de la productividad. Destruía empleos obsoletos pero generaba los mismos o incluso mayor número de trabajos nuevos. Esto no va a pasar en la futura revolución tecnológica. La revolución  que se avecina no va a generar aumentos de la productividad (la productividad no ha aumentado significativamente en los últimos 20 años), en cambio vamos a entrar en un periodo deflacionario cada vez más fuente, donde la tecnología (Robots, Inteligencia Artificial, IoT, Big Data, Nanotecnología, Materiales, Impresión 3D…) será cada vez capaz de producir productos y servicios de forma más autónoma y a más bajo precio. Se crearán nuevas profesiones, nuevos empleos… pero no los suficientes para alcanzar  la tasa de substitución.

SE IMPONDRÁ ALGÚN TIPO DE RENTA BÁSICA UNIVERSAL.

Ejércitos de personas se quedarán sin empleo. Y no solamente personas con bajos niveles de capacitación, sino también trabajadores especializados, técnicos, creativos y trabajadores de cuello blanco.

Todas esas personas que van a perder el trabajo y no van a ser capaces de recolocarse en uno nuevo, ¿qué van a hacer?, ¿cómo van a ganarse la vida?, ¿de dónde van a obtener los ingresos suficientes para vivir?

La única solución posible será una Renta Básica Universal. Pero no una renta orientada a disminuir la desigualdad, será una Renta Básica de subsistencia que tendremos que dar a millones de personas que no van a ser capaces de incorporar a un mercado laboral cada vez más pequeño y cada vez más especializado. Esa renta básica acabará con la pobreza, pero no con la desigualdad.

EL FIN DE LAS CLASES MEDIAS.

Esa renta Básica Universal no va a disminuir las diferencias sociales. Ni mucho menos… las va a ampliar. Las personas que no trabajen y vivan de la renta básica supondrán la clase baja con unos ingresos mínimos de subsistencia pero con poca capacidad de consumo. Afortunadamente el periodo deflacionario al que vamos a asistir en el futuro, supondrá que aun con ingresos bajos tendrán cierta capacidad de compra.

La clase alta serán aquellas personas que trabajen. Sencillamente porque el trabajo que sea necesario realizarlo por una persona será escaso pero muy bien pagado. La razón es sencilla, si no lo puede hacer un robot, seguramente sean pocas las personas que lo puedan hacer. Y si no está muy bien pagado, nadie querrá hacerlo si ya tiene una Renta Básica Universal. Con lo cual tendremos personas que viven de la Renta Básica con una capacidad de compra baja, y personas que trabajen con unos ingresos y capacidad de consumo muy altos.

Vamos a un futuro donde vamos a ser menos pobres pero más desiguales (lo cual no es intrínsecamente negativo).

AUMENTARÁ LA DESIGUALDAD GEOGRÁFICA.

La desigualdad no solo aumentará entre las personas. También entre los territorios. Ya podemos empezar a vislumbrar este proceso, por el cual se van a ir creando grandes polos tecnológicos y financieros (Silicon Valley, Israel, Países escandinavos, Japón, Shenzhen, Sídney, City, NY, Singapur, Dubái…) y otros tipos de polos que generen atracción tanto al dinero como a la tecnología. En estos polos se concentrarán las personas y empresas que crearán el nuevo orden mundial. Estos polos generarán tasas de trabajo altísimas y fantásticamente remuneradas. Por el contrario, en el resto de áreas geográficas, las tasas de personas no activas serán altísimas viviendo la mayor parte de la población de la Renta Básica.

Esto podrá provocar también fuertes tensiones sociales entre regiones (no hablo solo de países) cada vez más ricas y otras cada vez más deprimidas.

Las ciudades inteligentes serán mas verdes que nunca

RE-LOCALIZACIÓN DE LA INDUSTRIA. INDUSTRIA DE ÚLTIMA MILLA.

La industria 4.0 se caracterizará por ser más inteligente, más flexible y adaptable, más pequeña, y en llevar al extremo los conceptos de LEAN Manofacturing.

Hasta ahora una fábrica era más productiva cuanto más grande era, mayor era la tirada de producto y menores los costes salariales que debía soportar. Esto implicaba deslocalizar fábricas a países con mano de obra barata, realizar grandes inversiones industriales y llenar largas líneas de producción con robótica especializada.

Esto cambia completamente con la industria 4.0.

La substitución de robots “tontos” que solo saben hacer una cosa (un proceso dentro de la cadena) por robot inteligentes y flexibles, va a cambiar el concepto de línea de producción.  La impresión 3D industrial junto con IoT serán otras dos tecnologías que caracterizarán la industria 4.0.

Ya no será necesarias grandes líneas, grandes inversiones, ni grandes fábricas. Se montarán pequeñas fabricas/taller totalmente automatizados (con robots inteligentes y flexibles, Impresión 3D industrial), cerca de los propios consumidores. Se llevará el concepto de tirada o lote cada vez más pequeños al extremo, la fabricación de unidad de producto. El proceso será desde la  compra directamente por el cliente a través de Internet de un producto totalmente personalizado, fabricación individual y recogida por este en la propia fábrica, eliminando transportes, logística, stocks etc.

Además, si la fábrica no  tiene trabajadores, no será necesario llevarla a países con mano de obra barata.

Esto hará posible la fabricación en la “última milla”.

DESLOCALIZACIÓN DE LA TECNOLOGÍA

La industria se re-localizará pero la tecnología se des-localizará. Todo estará en la nube. En un futuro cercano todos los sistemas, todo el software, todos los datos y toda la inteligencia se ejecutará en la nube.

Y digo T-O-D-O. Los bancos físicos desaparecerán y serán virtuales, los call-center, el supermercado, las aseguradoras… hasta la propia administración. Todo lo que somos (los GygaBytes de datos vitales que generaremos cada día) y lo que usamos (servicios de todo tipo) estará en la nube. La Inteligencia Artificial los gestionarán y no sabremos ni donde están nuestros datos, ni donde se procesan… y lo más importante NOS DARÁ IGUAL.

¿QUIÉN PAGA LA FIESTA?

Esta es la gran pregunta.

El mundo tendrá unas capacidades de producción de bienes y servicios inmensas gracias a las nuevas tecnologías. Tendremos un pequeño número de personas que trabajan con sueldos altos y un gran número de personas cobrando una Renta Básica sin trabajar.

Y esa Renta Universal ¿quién la paga?

  • La tecnología no se puede cargar de impuestos por que sí.
  • Pensar que los “ricos” pagarán la renta básica es igualmente absurdo. Siempre habrá paraísos fiscales.
  • Poner el peso de la carga impositiva en los pocos trabajadores que queden, solo desincentivara el trabajo.
  • Cargar los impuestos al consumo solo impedirá que los perceptores de la Renta Básica con escasa capacidad de consumo, puedan realmente consumir.
  • Cargar con más impuestos los beneficios a las empresas no será la solución. Recordar que las empresas tendrán pequeños beneficios ya que la disminución de costes laborales será compensada por la deflación de los precios de los productos.

Desde mi punto de vista es un sudoku de difícil solución, aunque la única respuesta es TODOS.

Tendremos que encontrar el punto de equilibrio perfecto entre quien paga, cuanto paga y por qué; y quien cobra y cuanto cobra.

Y ese “contrato social” debe ser aceptable para todos, para quienes pagan y para quienes cobran.

AUGE DE TRUEQUE, LA ECONÓMICA COLABORATIVA Y PRO-CONSUMIDORES

Esos ejércitos de personas que han perdido su empleo siguen teniendo capacidad de trabajo, conocimientos y experiencia. Siguen sabiendo “hacer cosas”. Si bien el robot las hace mejor y más barato, esas personas siguen teniendo capacidad de producción que acabará encontrando otro camino para salir a flote. Ese camino será el trueque.

El trueque, las comunidades de trabajo, la compartición de recursos y la colaboración será una parte fundamental de la economía del futuro para esa clase social de no trabajadores que no van a tener mucho dinero pero  si van a tener es mucho tiempo.

Tendremos millones de personas creando sus propios productos y servicios e intercambiándolos en una economía sumergida, potenciada por el fin del dinero físico,  fuera del los modelos actuales.

EL FUTURO QUE NOS VA A PERMITIR LA TECNOLOGÍA SERÁ MARAVILLOSO.

Pude parecer un futuro horrible vistas las nueve reflexiones anteriores. Todo lo contrario. Va a ser un futuro maravilloso, donde la gente tendrá algo tan valioso como el tiempo, que podrá dedicar a lo que quiera con las necesidades básicas cubiertas. ¿A qué ahora suena mejor?

Aun así, para que el futuro sea el que deseamos se me ocurren algunas consideraciones finales:

  • No va ser de hoy para mañana. Llevará tiempo que la tecnología substituya al hombre. Será poco a poco y le dará tiempo a la sociedad a adaptarse.
  • Es inevitable. No debemos, como sociedad, tratar de detener el progreso, sino adaptarnos y utilizarlo de la mejor forma posible.
  • Debemos hacerlo todos juntos. Todas las sociedades y países debemos avanzar juntos sin dejar a nadie atrás. Conceptos como la Renta Básica no puede ser solo privilegio del primer mundo o no funcionara.
  • Debemos empezar ya. Debemos dejarnos de preocupar por el corto plazo político y empezar a pensar en preparar a nuestras sociedades para el futuro. Debemos dejarnos de discutir sobre la caja de las pensiones, sobre la creación de empleo y sobre la casa del Gran Hermano, y empezar un debate real sobre el futuro de nuestras sociedades. Comentarios como los del Rector del Banco de España o los del los sindicatos, solo me demuestran que quienes dirigen nuestros designios, no tienen ni la más remota idea de lo que debemos hacer como sociedad.
  • Y empezar por la educación. No soy experto en temas educativos (bueno, en realidad no soy experto en nada), pero tengo la sensación que el modelo educativo y curricular que tenemos no es el adecuado para preparar a nuestros hijos (o nietos) para un futuro como el que se nos vienen encima. No tengo ni idea como debe ser la educación de nuestros jóvenes (y mayores) para afrontar ese futuro, pero me imagino que algo deberos cambiar, desde la guardería hasta la universidad.

Solo son 10 reflexiones sobre el futuro que hemos puesto sobre la mesa pero…¿no crees que podríamos hacer muchas más?

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