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Pasear al perro del jefe daña la dignidad del trabajador

Pasear al perro del jefe menoscaba la dignidad del trabajador. Así lo entiende la Justicia. La sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha asegura que se han vulnerado sus derechos laborales y personales de índole constitucional.

Tener que dar de comer y pasear al perro del encargado, además de la realización de otras tareas marginales, menoscaba la dignidad del trabajador. Así lo entiende el Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, en una sentencia en la que respalda al trabajador frente a la actuación denigrante de la empresa.

El empleado venía realizando trabajos de cierta cualificación, conduciendo vehículos de rescate (pick-up o grúa), hasta que la empresa lo apartó de dichas funciones y pasó a encomendarle nuevas tareas nunca realizadas por él antes, como el barrido de las pistas, o incluso la labor de atender a un perro de caza, propiedad del encargado, poniéndole agua y comida y paseándolo.

La sentencia, del 25 de junio de 2014, respalda la dictada en instancia, reconociendo que la empresa “modificó de modo sustancial las tareas que eran las propias y habituales de su trabajo, siendo apartado a la realización de actividades marginales, y pretendiendo que se aquietara a una actuación vejatoria, como es la de no encargarle actividad alguna”.

Sobre este último punto, la sentencia menciona una ocasión en la que, cuando el trabajador requirió el motivo por el que se le encomendaban sus tareas habituales a otros trabajadores excluyéndole a él, el encargado le indicó, literalmente, “que permaneciera sentado en la silla, que bebiera agua y que meara cuando tuviera necesidad”, algo que el tribunal califica como “una clara falta de respeto a la dignidad personal y laboral del trabajador”.

Por todo ello, entiende que se ha producido “un vaciamiento de su contrato de trabajo efectivo”, y un menoscabo de su dignidad como trabajador, además de vulnerar sus derechos laborales y personales de índole constitucional. El tribunal insinúa que el objetivo era lograr que el trabajador terminara abandonando la empresa. Asi que no lo olvidéis a la hora de pasear al perro del jefe.

http://www.expansion.com/2014/10/02/juridico/1412275164.html

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